Enero




Esta noche, los dueños de casa darán algunas vueltas, 
como perros, en busca de su lugar fresco y vacío.
Con cautela, evitarán las paredes porque 
hasta el aire zumba una sustancia tibia.
En noches así, podrían pasar las cosas más insólitas,
sospechar que los árboles saben algo, sentir 
que la boca sepulta las ideas. Vendrán clichés,
que la paz es posible sin perder la pasión, que la moral es 
solo cuestión de tiempo.
En esta mistura los pensamientos se entrelazan como hilos. 
Algo se teje. La ciudad desatará un canto de insectos, 
de perros callejeros y algún escape libre.
Hay un aire de provincia en todo esto, de patio 
jaspeado por la sombría claridad de los árboles. Así es
como las ausencias reverberan. La infancia
eclipsará el patio nocturno y hablará por sí misma:
   Es la hora del murciélago –dirá–
   cuando el ángel toca el ángelus
   cuando vuelve el segador
   guadaña al hombro, cantando.
Y esa ausencia, en las cosas, no nos dejará en paz.
Desvelo, angustias, la ciudad con su pulso interminable:
todo se mezcla, todo se llora y se va.
La serpiente que habita en los suburbios dice que el mundo 
es una insensatez de la que mejor ni hablar, y por eso 
duerme con los ojos abiertos, deja de reír, se mastica la cola.
El mundo, esa boca desdentada
donde los días de calor no se puede hacer otra cosa 
que esperar a que llegue la noche.

Cruzar la calle

Ph Marcel Van der Vlugt
Aunque lo niegues,
vas cruzando la desolación.
La calle se puede decir desierta, si quisieras, 
pero de otra forma,
     para no usar tanto adjetivo.

Sería algo como que cruzás la calle 

mirando a cada lado aunque
ni un gato. En actitud de si algo viene,
cerrándote el saco el sexo.
un cielo, sí. El aire es el del apocalipsis. 
Un silencio, también. Olor a río.

Los zombies que

anunciados por las formalidades del ambiente,
entren en onda y te persigan. 
Y arrastren unos pies huesudos.

Vos no sabés, no ves 
porque cruzás sin mirar atrás
y porque todo lo inunda esta fe ciega 
y el repiquetear de tus pasos más ardientes.

En tu andar de empresaria textil o gastronómica (mejor), 

en pleno centro porteño,
        la madrugada de un lunes te parece un espejismo:
un conventillo, una nena, 
saltos a pies juntillas, como de pájaro. 
El taconeo niega todo.

El ojo sagrado

Ph Zena Holloway



Toda la belleza que ocurre en el jardín
supera, por mucho, la metafísica humana.

Así, gruñe el ojo sagrado. Muestra
los dientes cuando ve todo lo que crece.

A sus espaldas, negros, verdes,
una flor amarilla, una rama
se tuerce bajo las patas de un bicho,
la hiedra trepa un saldo 

que es menor al milímetro 

pero igual la pared la entiende monstruosa.

Lo que camina, lo que repta, lo que levanta vuelo, 
a favor o en contra de la noche,
toma dimensiones de circo ambulante.


Segunda edición de Gente común




Presentación de la segunda edición de Gente común, editorial Peces de Ciudad y lecturas en Gorlami bar - San Telmo.

Las fotos son de Paola Soto y podés verlas aquí:


El deseo

El Deseo nace puro. Después el pensamiento va deformándolo. El pensamiento, esa acumulación de datos inútiles, de juicios sin valor, de prejuicios sin sustento; implantados prolijamente desde que nacemos, por nuestro entorno, por nuestros padres, por nuestras parejas, por nuestros amigos, o nuestra religión. Sin más, el pensamiento encierra nuestro deseo; entonces lo contamina con conclusiones absurdas, lo reduce, llevándolo al ámbito de aquello que no será posible y logra transformarlo; lo aísla, así, lo encapsula como a un bubón de peste, para suscribirlo a las heladas regiones del sueño, donde todo aquello que se desea se convierte en un anhelo remoto, que filtra muy de vez en cuando el inconsciente, pero con pocas posibilidades de ser concreto. Así nos convencemos. 
Lo que menos nos cuesta es desear, estamos llenos de deseos genuinos; lo que más nos cuesta, sin embargo, es mantenernos dentro de la esfera de vibración de ese deseo.

Puntos de venta





Los puntos de venta de la nueva edición de Gente común son estos:

° Librería Nivangio (Colombres 946, Boedo)

° Caburé Libros (México 620, San Telmo)

° Librería del Conti (Av. Libertador 8151, Nuñez)

° Librería Antigua Fray Mocho (Sarmiento 1832, Balvanera)

° Factotum Libros (Mitre 1054, Berazategui)

° Cantamañanas (Paunero 1421, San Miguel)

° La vaca mariposa libros | www.lavacamariposa.com.ar

...Además de la web de la editorial: ir a Editorial Peces de ciudad 

    ...y además se hacen envíos al interior y exterior del país.

El rito



Pepa y yo, todos los días, escondemos el hueso. Un falso hueso, aunque muy cierto, con dos nudos de pasta endurecida en los extremos, amasado con calcio, dicen; esos que oportunamente se ofrecen en veterinarias y que sirven para contener los excesos de energía canina. Pepa lo conserva con obsecuencia, como un trofeo, mientras La Bestia, en el patio, descabeza el suyo en medio de un charco de baba pastosa. Con Rocco nunca se sabe si es baba o pis. Nos encerramos en el living, la oscuridad de la tarde marca el camino. Ella da algunas vueltas, mira, revisa las ventanas que dan al patio. No suelta la valiosa pieza, aunque confía; estudia todo el territorio, después la deja detrás del sofá. Duda  Vuelve a tomarla, parece analizar un poco la situación, encuentra dónde. Esconderlo no es una elección: Pepa decide que debe hacerlo. Se sube a una de las poltronas de cuero, se sienta, escarba con las patas, hunde la cabeza, empuja, mete el hocico, asegura el espacio. Ahueca. Un pozo de cuero cercado de bolitas de telgopor apelmazadas: el escondite perfecto. La miro atónita, sin decir nada. De vez en cuando me mira. Después tapa, invierte los movimientos, empuja, cierra: patas, cabeza, hocico, la anatomía toda dispuesta a cerrar ese hueco. A falta de tierra, la maleabilidad del material contribuye con su idea. Después de algunos movimientos, aparece la certeza de que estará seguro. Yo la ayudo coronando el escondite con un almohadón árabe, labrado con hilos dorados y negros, que compramos el verano pasado en rebaja. Después doblo una manta y la coloco encima. No es nada fácil poner el hueso de la felicidad a salvo de las bestias.

Entrevista para El vagón




Respondí unas preguntas que me hicieron Soledad Hessel y su equipo de notables para Vagón del escritor 

Se puede leer acá:

Antología Digital



Antología digital El Narratorio publicó mi cuento Omega en su edición de Halloween. 

Podés descargarla en este link